El Candaulista

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“María despierta. Cuando abre los ojos apenas distingue el resplandor tenue de las luces nocturnas que se abre paso por los resquicios de la persiana; sin embargo, puede ver los detalles del dormitorio porque el pasillo está encendido y la luz se cuela por la puerta entornada. Mira el reloj. Son las cuatro y diez de la madrugada y está sola en la cama. Antonio, su marido, se ha vuelto a levantar. Antes le importaba; ahora, desde que Jorge y ella son amantes, no le duele tanto.

La sirena de una ambulancia es un lamento que  desaparece en la lejanía. Se arrebuja en las sábanas. Recuerda la cena de anoche en casa de su hermana Marta, la esposa de Jorge. Ella le hizo una seña discreta a su cuñado para que la siguiera y lo llevó a la cocina. Allí se besaron y acariciaron con los susurros, las prisas y las risas morbosas que da el temor a ser descubiertos mientras Antonio y Marta charlaban en el comedor, ajenos a la infidelidad. Ella volvió feliz, sintiéndose dueña de la situación. Habían sido hábiles y listos, y nadie se había dado cuenta de su desaparición…”

Es un relato de longitud mediana, el tercero de los Cuentos Cruentos. Lo puedes encontrar en Amazon aquí 

La idea de El Candaluista me vino a la cabeza buscando un tema que me permitiera contar una historia de lujuria alejada del tópico del hombre o de la mujer muy activos sexualmente.

A estas alturas de siglo, y tras lo publicado recientemente, me resultaba poco interesante resolver con una trama donde la mujer o el hombre se meten en un lío y entonces, mediante la práctica de ciertas parafilias sexuales siempre socialmente correctas, como el bondage, el sadomaso suave o la dominación descubren unas facultades hipersexuales desconocidas hasta el momento.

Preferí otra cosa y trabajar con el candaulismo y el triolismo, que popularmente son consideradas parafilias poco viriles y de enfermo sexual. Escogí hacerlo desde la sencillez de una pareja normal y corriente para lograr una perspectiva real, a mi modo de ver. Comencé a escribir este relato en agosto de 2014  y es ahora, en diciembre de 2014 cuando lo doy por terminado.

El placer de compartir sexualmente en imagen o en persona al cónyuge no es un tema apto para celosos o posesivos y es algo mucho más frecuente de lo que parece. En este Cuento Cruento exploro el lado más oscuro de estas parafilias, lo que me ha llevado a crear unos personajes masculinos tan odiosos como literariamente potentes. Creo que en torno a este tema se puede generar un buen debate.

Por otro lado, la cultura que se ha ido creando en Internet dentro de los foros y las páginas de aficionados que se dedican a dar consejos sobre cualquier cosa, salud incluida, me dio  parte del escenario que necesitaba para algo que tenía muchas ganas de hacer: poner de manifiesto la ignorancia que corre por la red, sólo comparable a las ganas de creer a cualquiera que escriba lo que se quiere leer.

Estaré encantado de leer tu opinión acerca de este Cuento Cruento. Cuento contigo.

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Una respuesta a El Candaulista

  1. ¡Qué fuerte! Que marido CABRÓN

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